Lo que digo, y pienso, es que toda relación comienza siempre regida por un preconcepto, cultural, de la posesión, que no nos permite, nos impide “ver” mas allá de”mis necesidades”, sin tener en cuenta al otro. Mas allá de algún “romanticismo nocivo y decadente”, según AM, que a veces está bueno, pero que, por lo visto, pensamos que todo es un objeto de pertenencia, propiedad.

TE AMO (después de todo lo dicho arriba, es mas coherente que decir TE QUIERO, suena a posesión, no?)

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