De pescadores alemanes y mariposas monarcas, de viajar, migrar, mudarse de un lugar a otro, inquietarse, reproducirse, nacer, morir, descansar y tomar vuelo. De la comunicación directa, indirecta, cierta, incierta, a larga distancia y entre seres que duermen en la misma cama sin saludarse, sin mirarse. Enredarse y desenredarse con el amor, con el amado, con el ritmo de cada día, cada noche, cada semana, mes y año. La tierra gira, sin parar en su rítmica, lenta e infinita trayectoria, las estaciones se van y vuelven, lo material se renueve y se desintegra y nada cambia. Seguimos añorando, celebrando, enviando mensajes y esperando, sin saberlo, encontrarnos con alguna señal, alguna sorpresa que nos llega entre los pescados de nuestra red que lanzamos una y otra vez a las profundidades del mar.

Advertisements